Trufas (para cocinar)

Las trufas naturales se han convertido en todo un reclamo gastronómico por las innumerables aplicaciones culinarias y gastronómicas que ofrecen, pues las trufas frescas se han convertido en el ingrediente perfecto para dotar de un intenso e increíble sabor a platos tradicionales como el arroz, la pasta e incluso los huevos fritos. Un aderezo idóneo para hacer de tus platos una auténtica experiencia gourmet. Ya puedes comprar en Bullmet tus trufas preferidas, o sus productos derivados (aceites, salsas, cremas, perlages, láminas, etc.), ¿con cuáles te quedas?

Artículos 1 a 15 de 62 totales

por página
Página:
  1. 1
  2. 2
  3. 3
  4. 4
  5. 5

Configurar sentido descendente

Artículos 1 a 15 de 62 totales

por página
Página:
  1. 1
  2. 2
  3. 3
  4. 4
  5. 5

Configurar sentido descendente

Trufas frescas: del campo a tu casa

El valorado aroma de la trufa solo puede preservarse al 100% cuando las trufas son frescas y se conservan en el mejor estado. En Bullmet velamos por una impecable conservación y un transporte idóneo para mantener las cualidades de nuestras trufas intactas. ¿Sabías que con una única trufa puedes aromatizar tus recetas durante más de 2 semanas sin perder ni un ápice de su potencial sabor? Sin duda, nuestras trufas son una inversión gastronómica sin límites.

Trufas en conserva

¿Qué hacer cuando no es temporada de trufa? Las trufas son los hongos más buscados del planeta, pues su aroma y sabor inconfundibles las convierten, como ya sabes, en un producto de alta cotización. Pero lo cierto es que su demanda no decae en ninguna época del año. ¡Qué suerte que podemos disponer de trufas en conserva para saciar nuestros caprichos más gourmets. Éstas vienen en frascos o latas y tienen una vida útil de entre 1 o 2 años. Además, la trufa se conserva mucho mejor en aceite, ya que de este modo se consiguen dos productos muy delicatessen en 1: la trufa en sí y su aceite trufado.

Cocinar con trufa

Es tan sencillo como añadir unas láminas de trufa rallada sobre nuestras recetas favoritas (especialmente pastas, patatas o arroces, ya que las virutas de trufa deben ser absolutas protagonistas del plato -sería una pena si no fuera así-).

Lo ideal es tratar este alimento en crudo o semicrudo, ya que su maridaje perfecto se encuentra en los platos templados o fríos. En ningún caso excesivamente caliente, ya que podríamos neutralizar sus propiedades (especialmente en el caso de la trufa al natural). 

Trufa Negra

Es considerada el diamante negro del sector gastronómico más gourmet.  Normalmente, este hongo tan especial se encuentra a tan solo 20cm de profundidad y siempre junto a las raíces de ciertos árboles, en especial el roble, la coscoja, el abedul, el avellano o la encina. Su formación y tamaño se ven condicionadas por las lluvias estivales y su época de recolección data de noviembre a marzo.


Existen hasta 30 variedades diferentes de trufa negra, pero en España la más utilizada es la trufa autóctona: trufa negra melanosporum. Su color varía de marrón a negro según su grado de maduración. Se trata de la trufa más valorada a nivel gastronómico, ya que su valor y rendimiento son inigualables por parte de otras variedades de trufa.  ¿Te animas a probarla?

Trufa Blanca

La trufa blanca es incluso menos frecuente que la negra. Por su condición más exclusiva, la trufa blanca es el hongo más preciado de todos los que existen. Su piel es marrón y con textura aterciopelada y, por dentro, su color amarillento contrasta con sus vetas rosadas. Es originaria de Italiay su exclusividad viene justificada por la exclusividad y la complejidad de su extracción.

 

La trufa blanca (“tuber magnatum”) que ya puedes adquirir en Bullmet es una de las variedades más exquisitas del planeta. Abunda en algunas zonas de Istria, Croacia, donde se dan las condiciones exactas para que ésta prolifera, aunque cada vez es más escasa (y por consiguiente más exclusiva y preciada por los más prestigiosos cocineros del mundo).

A diferencia de la trufa negra, la trufa blanca o “tartufo bianco no se cocina, aunque realmente no es recomendable cocinar ninguna de ellas. La mejor opción es siempre rallar un poco de este hongo sobre la superficie de nuestras recetas. ¡Y a disfrutar!